Capitulo 1: Origen de Huachipato

1. Origen de Huachipato

A fines de 1946, poco más de dos años después de la conformación de la Siderúrgica Huachipato, ubicada en Talcahuano, muchos de los trabajadores de la naciente empresa, entre gringos y chilenos de la zona, y llegados de otros lugares del país, coincidían en que era necesario crear una instancia recreativa que uniera al personal y que aportara distracción frente a la agobiante rutina del trabajo. Contribuyó a ello la importante influencia de un grueso contingente de trabajadores que arribó desde las ya decadentes salitreras del norte. Muchos venían de la Oficina María Elena, donde el deporte era el único “antídoto” para sobrellevar la aridez y soledad del desierto.

Fotografía: Revista Estadio

En ese sentido, la idea de los funcionarios del Taller de Estructuras (Departamento de Ingeniería) de fundar una rama de fútbol atrajo a muchos, ya que no había mejor cosa que el popular deporte para potenciar los lazos e incentivar la camaradería. La inquietud la lideraba el recordado Raúl Gillet, quien estaba decidido a encauzar el proyecto, el que fue avalado por el superintendente Renato Orellana. Pero la tarea no era fácil, ya que existían varios “deportivos” al interior de la planta, algunos con gran organización (Acería, Alto Hornos, Contraloría, Eléctrico, Garage, Gasalba, Lamiplanch, Mantención, Pinturas Myre, Soldadura y Tráfico, entre otros).

Así las cosas, varios representantes de este grupo de trabajadores (entre ellos Renato Orellana y Sergio Pérez) acudieron a una notaría la fría mañana del 7 de junio de 1947 para fundar oficialmente una rama de fútbol, la que disputó sus primeros duelos en la cancha de la población Gaete, Pero lo que seguramente no pensó este ramillete de pioneros amantes del fútbol fue que este noble emprendimiento se transformaría -años más tarde- en un importante club profesional, identificando a una buena parte de la población porteña y aportando con un sello distintivo al fútbol nacional (marcado por la seriedad institucional, y el desarrollo de las series menores).

En 1950 una selección de las ramas de fútbol de la “Asociación Huachipato” (comandados por integrantes del Departamento de Ingeniería) se afilió a la Asociación de Fútbol de Talcahuano (ANFA) e inmediatamente obtuvo el título de campeón, lo que implicó un impulso determinante en el futuro del proyecto deportivo, principalmente en su organización administrativa y económica. En este sentido ayudó bastante, tiempo después, la creación, en 1954, del Club Deportivo Huachipato que implicó la fusión de varios clubes seccionales que existían al interior de la planta, en el cual siempre el fútbol fue protagonista por su masividad social.

Amateurismo (Huachipato en los torneos regionales, 1951-1964)

Como flamante campeón de la Asociación Talcahuano la selección “huachipatina” se ganó el derecho a jugar en los prestigiosos torneos regionales, en los cuales competían distintos equipos de la provincia como Naval, Gente de Mar, San Vicente, Arturo Fernández Vial, Lord Cochrane, Universitario, FIAP, Caupolicán, Lota, Schwager, Fanaloza y Marcos Serrano, entre otros.

Fotografía: Revista Estadio

El club ingresó a la serie de ascenso del regional en 1951 y jugó en ella hasta 1952, tras ganar el torneo de esa división (siempre con mayoritario protagonismo de los ingenieros). Ese tiempo sirvió para ganar competitividad y experiencia, ya que el objetivo principal era llegar a la serie de honor. Ello se cumplió al año siguiente (1953), cuando los acereros debutaron en el torneo grande jugando a gran nivel y disputando los puntos, de igual a igual, con los demás equipos. Fue bueno el primer año, ya que Huachipato logró un digno sexto lugar de la tabla, sólo superado por los mejores exponentes del regional como Naval, Lota Schwager y Marcos Serrano, entre otros.

Al año siguiente Huachipato escaló al quinto puesto y en 1955 llegó segundo, provocando la euforia de los incipientes hinchas acereros que llegaron, en masa, a la aún precaria cancha de Las Higueras (el estadio sería inaugurado después, en noviembre de 1961), donde la rama de fútbol de la usina compartía con las demás nacientes disciplinas deportivas, en los albores del Club Deportivo Huachipato.

Fotografía: Revista Estadio

Eran los años del recordado equipo de Naval, que lideraba, con holgura, todos los torneos regionales, pero cuya racha memorable sólo fue cortada, en 1956, por los brillantes “hombres de acero”. Ese año, los de la usina se quedaron con el título en cerrada lucha con los “Choreros”. El equipo obtuvo 34 puntos en 24 duelos jugados (15 triunfos, cuatro empates y cinco derrotas), todo un hito que quedó para la historia como el primer logro importante del naciente club de Talcahuano.

Fotografía: Revista Estadio

En los siguientes ocho años Huachipato siguió siendo parte de los torneos regionales con dispar rendimiento. Tres terceros lugares (1957,58 y 63), dos octavos puestos, (1959, 62), un olvidable lugar 14, en 1960, y un segundo título -en 1964-, que marcó el final de la aventura acerera en los campeonatos penquistas (el equipo se coronó en la penúltima fecha al vencer 3×0 a Arturo Fernández Vial). Esta vez fueron 35 puntos en 22 encuentros (15 ganados, cinco igualados y apenas dos caídas).

Como corolario de esta segunda estrella acerera llegó una invitación, desde Argentina, para que Huachipato, en su calidad de campeón regional, participara en el torneo “Confraternidad Sudamericana”, en el que jugarían equipos de provincias del resto de los países del continente.  La cita fue en Bahía Blanca, durante febrero-marzo de 1965 y el elenco de la usina terminó invicto todos sus duelos levantando la copa de campeón, tras vencer 2×1 a los locales de Liga del Sur (goles de Ruiz y Gutiérrez). Fue el primer cetro sudamericano levantado por un equipo nacional en la historia del fútbol chileno.

Una crónica de la desaparecida revista Estadio hablaba de las bondades del juego acerero en aquella final con los trasandinos: “Armonía, equilibrio, fútbol colectivo, capacidad individual y claridad ofensiva exhibió Huachipato para quedarse con la victoria y el título. El once chileno especuló -y bien- en todos los sectores del campo, ubicando las piezas con inteligencia e imponiéndose con su mejor sentido futbolístico”. Figuras destacadas de toda esa primera incursión internacional fueron el portero Claro, los punteros Flores y Angulo, y el delantero Gutiérrez, todos comandados por el técnico Luis Vera, ex seleccionado nacional en los 50.

Días después, la delegación acerera arribaba, de noche, al antiguo Aeropuerto Los Cerrillos, procedente de Argentina. E inmediatamente tomaba otro vuelo, en dirección a Concepción, por lo que no hubo tiempo de entrevistas ni declaraciones. Esto hizo que el hecho haya pasado desapercibido para gran parte de la prensa santiaguina. Curiosamente a la misma hora que los extenuados jugadores se embarcaban hacia el sur el cuadro de la usina era aceptado oficialmente en la segunda división del fútbol profesional. Comenzaba así otro capítulo grande en la historia acerera.